En esta ciudad llueve y llueve y no deja de llover, hasta que se inundan las calles y se propagan epidemias y hay algunos damnificados y entonces vuelve a llover. En el resto del país también llueve y hay deslizamientos y avalanchas de piedras y barro o crecientes de nuestros ríos, los carga-cadáveres, les llamo, ya sean éstos arrojados por cualquiera de los actores del conflicto de esa sangrienta tragedia que es la historia nacional o raptados por sus furiosas aguas, antes mansas y taimadas –afilando las garras, como el campesino el machete bajo la ruana. Y a propósito de temas teatrales, en los medios, que se disputan la primacía de la transmisión del insuceso como si se tratara de un espectáculo popular, han llamado a lo ocurrido "tragedia invernal".
Ranchos, escuelas y carreteras han sido arrasados por natura en complicidad con el abandono y la imprevisión por parte del estado… y con las carreteras obstruidas no se hace esperar la especulación con productos agrícolas, ya que en este país feudal generalmente sólo hay una vía para transportar todo el comercio…
En mi casa que, como bien lo dijo un amigo, es como uno de esos antiguos cartones de leche o yogur que tenían forma triangular arriba, hay una filtración en el techo, de manera que cada vez que llueve hay gotera… y nada más espantoso que despertarse en medio de la tormentosa noche porque una gota de agua sucia le ha caído a uno en la cara mientras dormía…
A esto hay que agregar lo que, también en los inicuos medios, llaman "crisis hospitalaria o médica", incluso le han dicho crisis de la salud pública y privada, que nombre más infame y acertado…
Mamá debía haber sido operada hace tres semanas, para que le extrajeran unos trombos que casi no le permiten caminar, y como está cobijada por el sistema subsidiado por el estado que es peor que nada, han mostrado un total desdén por su atención inmediata. Ahora resulta que el anestesista está de licencia y no hay un jodido reemplazo… pero si por un lado llueve por el otro no escampa… mi viejo amigo, Camilo V, tiene cáncer en el hígado, el tumor crece y crece y los médicos de costosas clínicas e instituciones especializadas, eminencias (pero será de la impiedad) se muestran igualmente negligentes… y mientras, el presidente y su séquito de lacras que gobiernan (y el masoco pueblo reelige) han estado desmontando el régimen subsidiado. Como quien dice, si el anestesista no regresa pronto nos tocará robar una corporación de ahorros para pagar la cirugía porque, desempleados como estamos, no nos alcanza ni para completar tres comidas diarias…
Ah, y una última joya: se decretó que todos los paracos que están en las cárceles nacionales pagando penas por crímenes de lesa humanidad serán trasladados a una finca penitenciaria que están construyendo. O sea: la secuela de La Catedral, donde recluyeron a los narcos, que hartos del bienestar un día decidieron irse así no más…
¡Qué chimba –como dicen acá– ser un genocida mocha-cabezas y conseguir que los impuestos paguen manutención y, fuera de eso, el gobierno le cuide! Justicia y reparación mi c*** cuando c***…
Entre tanto no deja de llover en un país que triste y cándidamente cada vez se va pareciendo más a Macondo, aunque ahora que estoy leyendo fascinado la Divina Comedia, hallé en ella que si uno fuera al tercer círculo del Infierno donde están los glotones o muertos de hambre se sentiría como en casa:
Vi el círculo tercero, el de la fría
lluvia eterna, maldita y despiadada
de ritmo y calidad jamás varía.
…agua sucia y gruesa granizada
caen por el aire tenebrosamente:
hiede la tierra que es así regada.
Y el lugar está vigilado por el can cerbero, bestia de pelo negro y graso, ojos atroces, vientre ancho y manos uñosas que desgarran con ferocidad las almas… ¿podría haber descripción más acorde con el bandolero o matón promedio del país?… Al perro infernal como al colombiano furioso se le arroja cualquier mendrugo que devora con avidez y así se le mantiene sometido. En aquel círculo está Ciacco, el cerdo glotón que podría representar a la perfección a la clase dirigente del país que se seba en su propia porquería y de todo devora hasta los huesos, quien dice a Dante que su ciudad está tan llena de envidia que ha rebosado el vaso… cualquier coincidencia con la semejanza es mera realidad, como diría el Chapulín Colorado…
Y bien, este ha sido un informe de 1+… Hoy desde el infierno, mañana desde el mismo lugar del mundo…
Ciacco
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